Ronquido y apnea del sueño: ¿podemos solucionarlos?

 

¿Podemos dejar de roncar?

Roncar no es algo que tenemos que aceptar como “inevitable”, o “normal”, sino que es algo que debemos evitar. No solo por la molestia que supone para quién comparte nuestra cama, sino porque el ronquido acaba en apnea, y esta impide dormir bien, con las consecuencias que eso supone para la salud. La buena noticia es que hay una solución sencilla sin cirugía.

 

¿Por qué roncamos?

Cuando dormimos, la faringe tiende a colapsarse y a cerrar la vía aérea. Primero no lo notamos, pero al poco, disminuye la concentración de oxígeno en la sangre y el cerebro nos despierta, aunque podamos no ser conscientes de ello. La sucesión de micro despertares durante la noche provoca que el sueño no sea reparador. Además, y muy importante, la mayoría de las personas que roncan sufren apneas, que suponen un importante problema de salud.

 

¿Qué notan los pacientes con apneas nocturnas?

Los ronquidos suelen estar interrumpidos por períodos de silencio (apneas) cuya duración oscila entre 10 segundos y un minuto y que finalizan con un ruido fuerte, ahogo, gemido o balbuceo.

Durante el día, la somnolencia o la fatiga excesiva es el síntoma más característico. Estas personas tienen tendencia a dormirse, aunque traten de evitarlo, en cualquier momento o lugar, incluso en medio de una conversación o conduciendo, con las graves consecuencias que podemos imaginar. Otra manifestación típica es el despertar con sensación de no haber dormido bien: aturdimiento, torpeza, cefalea matutina o sequedad de boca. Algunos afectados expresan un menor deseo sexual, una cierta dificultad de concentración y cambios en la personalidad. En definitiva, esta patología afecta la calidad de vida de la persona en muchos aspectos, tanto como su esperanza de vida.

 

¿Quién lo sufre?

Este síndrome se presenta con mayor frecuencia en varones. Los síntomas se inician entre los 40 y 60 años, precedidos en muchos casos por un aumento de peso superior al 20%. Se estima que el 9% de las mujeres y el 24% de los hombres presentan síntomas que sugieren trastornos respiratorios del sueño.

 

¿Hay solución? Sí, ¡y no es complicada!

Para evitar el ronquido y las apneas, lo primero es conseguir una pérdida de peso: las apneas disminuirán e incluso podrán desaparecer. Paralelamente se debe aplicar un aparato bucal que mantiene la mandíbula en una posición más anterior, modificando la posición de la lengua y aumentando el espacio en la vía respiratoria cuando estemos en posición tumbada, evitando el colapso de la respiración durante el sueño.

 

Roncar es evitable de una manera sencilla y predecible. No deje que roncar disminuya su calidad de vida.

 

 

 

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